viernes, 22 de febrero de 2013

Ya llovió... desde aquel chaparrón hasta hoy*

No recuerdo exactamente el día. Aunque tengo algunas anotaciones por ahí que indican que todo comenzó entorno al año 1998. En aquel entonces, con mis 15 años y de la manera más tonta, se me ocurrió ponerme a escribir un poema. Yo siempre había sentido una especial atracción por la poesía. Desde que la estudié, en el colegio primero, y en el instituto después. Siempre vi como una especie de magia el hecho de poder narrar algo de forma que al leerlo su rima resuene en la mente y te haga sentir cosas. Así que aquel día me puse a intentar escribir mis propios poemas. Y lo hice. Y me gustó.

Y ahí empezó todo. A partir de ese momento comencé a escribir de vez en cuando, en mis ratos libres. A lo largo de estos años, ha habido épocas en las que he escrito mucho mientras que en otras, han pasado varios meses sin escribir nada. Unas veces me ha venido la inspiración casi sin proponérmelo y el bolígrafo parecía tener vida propia. Otras en cambio, he estado horas frente al folio intentando cuadrar versos, rimas, conceptos y estrofas.

Y así han ido pasando los años. Hasta hoy. En el año 2008, cuando llevaba 66 poemas escritos, decidí parar y formar con todos ellos una especie de recopilación a la que titulé Jirones de Alma. Desde entonces, he seguido escribiendo aunque lo nuevo forma parte de lo que para mi sería una segunda tanda.

Ahora, cinco años después de aquello, ha surgido la posibilidad de publicar aquellos primeros poemas que escribí entre 1998 y 2008. Una recopilación que enmarca toda una etapa de mi vida. Para mi es un sueño hecho realidad. Ni siquiera eso, porque nunca los escribí con la intención de que se publicasen. Simplemente era, y es, una afición.

Estos días en los que se ha anunciado de forma oficial la publicación de mi libro, he recuperado del baúl de los recuerdos aquel viejo archivador donde iba anotando, de mi puño y letra, los poemas que he ido escribiendo a lo largo de los años. Al abrirlo, han salido a mi encuentro varios folios y papeles doblados, repletos de tachones y comentarios.


Estas imágenes que acompañan al texto, se corresponden con varios de esos papeles en donde puede apreciarse el proceso de elaboración de algunos de los poemas. Con otros, como he dicho, no he necesitado nada de esto porque me han salido de forma casi automática. Para mi todos son especiales, desde los que me han salido casi sin esfuerzo hasta los más trabajados. Porque todos ellos son el reflejo de lo que he sentido en algún momento de mi vida.

*Frase extraída de la canción 'Con la frente marchita', de Joaquín Sabina.

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